Y te preguntas, ¿por qué a mi, no que a los buenos siempre les va bien?
Y es aquí donde volvemos al tema de la justicia divina, donde todas esas cosas malas que pasan son juzgadas por el único que puede dar el verdadero castigo que se merece esa persona, y ese es Dios.
Seguirán pasando muchas adversidades cuando vayas por el camino de la fe, eso no se detendrá porque estés dentro de esa senda, pero ten por seguro que tendrás la protección del altísimo en cada paso que des y que aunque el camino de vez en cuando se vuelva angosto, siempre hay una luz que te guía y si de maldades se habla, siempre habrá uno que juzgue con todo el peso de la ley a quien castigo merece.
Y como la palabra de Dios nunca se equivoca, aquí la lectura:
Primera Lectura: Jeremías 11,18-20
"Yo, como cordero manso, llevado al matadero"
El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían. Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban: "Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más." Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
¡Feliz y bendecido día!
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