Sir 35, 12-14.16-18 Lectura dellibro del Eclesiástico: |
El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor, y su grito alcanza las nubes. Los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan. No ceja hasta que Dios lo atiende, y el juez justo le hace justicia. Mateo 6; 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que no afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana trae su afán. Basta a cada día su propio mal. |
Hoy quiero cambiar un poco el tema del blog, digo un poco porque sigo hablando de Dios, pero esta vez quiero hablar de algo que me pasó y cómo decidí mejor dejárselo a Él...
Ayer por la tarde fui a comprar unas cosas a la Sirena de la José Contreras, no duré más de 7 minutos haciendo mis compras y regresando al carro cuando al parecer mi celular lo robaron (digo al parecer porque todavía hoy después de pensarlo mucho no caigo en cuentas de qué fue lo que sucedió).
Se hicieron diferentes reportes, se verificó cámara de seguridad, se buscó en algunos lugares, vacié mi carro y nada. Me queda esperar a ver si lo pueden encontrar y devolvérmelo.
Minutos después de cerciorarme de la desaparición de mi equipo, lo primero que dije fue: que Dios sea quien le de su merecido a esa persona.
En Facebook puse un status al que muchas personas respondieron con opiniones encontradas. Algunos me dijeron que fui muy buena por dejárselo a Dios, otros mandaban a la persona al carajo, otros le daban gracias a Dios porque no pasó nada peor, y que estaban seguros que todo estaría bien.
La cosa es que, preferí dejárselo a Dios. Me siento que me falta algo ya que allí tenía mucha información y me comunicaba con muchas personas pero estoy tranquila ya. Sigo indignada y triste, porque ademas no tengo cómo reponerlo :/ Los celulares están muy costosos.
Pero nada, en las lecturas del principio se ve, que Dios es el que sabe cómo juzgar a las personas, yo no soy nadie para hacerlo. Se que en otro momento de mi vida hubiese tomado otras actitudes. Me siento muy feliz de poder decir que Dios ha cambiado mi forma de pensar y actuar :).
¡Feliz y bendecido día!
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