Envía tu luz y tu verdad... que ellas me guíen
Que hermosa frase. Todos los días le pido a Dios por mis aflixiones y dolencias, le pido por ese proyecto de trabajo, le pido por esa enfermedad que agobia a un ser querido, le pido hasta que me mande una bolsita de dinero o la semilla del árbol de los billetes... pero... ¿acaso me detengo a darle gracias a Dios por todas las bendiciones que me da y pedirle que me guíe por el camino del bien todos los días? ¿le pido que su luz y su verdad guíen mi camino?
Como había expresado en entradas anteriores, tú no puedes sólo, necesitas ayuda del Todopoderoso para poder llevar ese camino de bien, ese camino de luz y verdad.
Pide y se te concederá...pero pide con fe, pide sin esperar que se cumpla de inmediato. Piensa que el tiempo de Dios es perfecto.
Y aquí como en las 19 entradas pasadas, el Salmo que recoje esta reflexión de hoy:
Salmo Responsorial: 41
"Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?"
Como busca la cierva / corrientes de agua, / así mi alma te busca / a ti, Dios mío. R.Tiene sed de Dios, / del Dios vivo: / ¿cuándo entraré a ver / el rostro de Dios? R.Envía tu luz y tu verdad: / que ellas me guíen / y me conduzcan hasta tu monte santo, / hasta tu morada. R.Que yo me acerque al altar de Dios, / al Dios de mi alegría; / que te dé gracias al son de la cítara, / Dios, Dios mío. R.
Feliz y bendecida noche.

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