viernes, 1 de marzo de 2013

Día 17: Ojo con la envidia.

Ohh la envidia. 
Cuanto cuidado tenemos que tener con ella... 
Debemos de aprender a apreciar más lo que tenemos que lo que otros tienen, de esa forma podemos contrarrestar la envidia con la caridad. 

Después de que haces un análisis... te des cuenta que no ganas nada envidiando a los demás: pierdes mucha energía pensando en lo que otros tienen que tu no. Eso agobia... y no deja nada positivo (por experiencia lo digo, tengo que admitirlo que me invade la envidia muchas veces). 

En las lecturas de hoy podemos ver algunos ejemplos de lo lejos que llega la envidia. Al leerlos, uno reflexiona y piensa a donde te puede conducir ese sentimiento y por qué es tan importante pararlo. 

Primera Lectura: Génesis 37,3-28
"Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo"

José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José: "Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos."
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: "Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños." Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: "No le quitemos la vida." Y añadió: "No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él." Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: "¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra." Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Éstos se llevaron a José a Egipto.

Empieza tus días con más amor y agradeciéndole a Dios por todo lo que tienes, es una buena forma de empezar a alejar de ti la envidia. 
Feliz y bendecido día. 

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