Extraído del Salmo de hoy:
Salmo 50
A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados. R/.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu. R/.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R/.
Un arrepentimiento sincero es lo que necesita el Señor. El no desprecia, el te perdona y te ama igual.
Simplemente el necesita que tengas la disposición y el compromiso de ser mejor.
¿Te animas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario